La comarca de A Limia no es solo un territorio geográfico en el sur de la provincia de Ourense; es una unidad cultural y emocional que late con fuerza propia. Compuesta por once municipios —Baltar, Calvos de Randín, Os Blancos, Porqueira, Rairiz de Veiga, Sandiás, Sarreaus, Trasmiras, Vilar de Barrio, Vilar de Santos y Xinzo de Limia—, la zona alberga una población total aproximada de 20.000 habitantes. Su corazón administrativo y comercial es la villa de Xinzo de Limia, una pujante capital que roza los 10.000 residentes y actúa como motor de servicios para toda la llanura.
El mito del Lethes y el fantasma de Antela
La identidad limiana nace del agua. El Río Limia, nuestro místico 'Lethes', nace en el Monte Talariño a 975 metros de altitud y recorre 108 kilómetros antes de fundirse con el Atlántico. Su historia cambió para siempre en el año 137 a.C., cuando las legiones romanas de Décimo Junio Bruto llegaron a sus orillas. Los soldados, temerosos, lo confundieron con el mítico río del olvido, cuya travesía borraba la memoria. El general, en un alarde de liderazgo, cruzó las aguas y llamó a sus soldados uno a uno por sus nombres, reafirmando una identidad que el tiempo no ha podido borrar. Este hecho se recrea cada mes de agosto durante la Festa do Esquecemento.
Este paisaje fue durante siglos el hogar de la Lagoa de Antela. Con casi 42 km² de extensión, fue uno de los mayores humedales de la Península Ibérica, un paraíso de biodiversidad y leyendas sobre ciudades sumergidas. Aunque su desecación definitiva se inició en 1958, mudando la fisonomía del valle hacia el aprovechamiento agrario, su recuerdo permanece vivo en la Casa da Lagoa (Sandiás), un centro de interpretación que lucha para que la huella de este "corazón invisible" no se pierda.
El Camino de Santiago: La Vía de la Plata
A Limia es también tierra de paso y espiritualidad. El Camino de Santiago, a través de la Vía de la Plata o Camino Sanabrés, atraviesa la comarca tras cruzar el alto de Alberguería. Pueblos como Vilar de Barrio, Sandiás o la propia capital, Xinzo, son hitos fundamentales en la ruta de los peregrinos que buscan la tumba del Apóstol desde el sur. Esta arteria xacobea no solo aporta un flujo constante de visitantes, sino que ha dejado un legado de antiguos hospitales de peregrinos, ermitas y una hospitalidad que define el carácter abierto de la gente de la zona.
El sistema defensivo de las cuatro torres
Durante la Baja Edad Media, el control de esta llanura estratégica era vital para la seguridad de la frontera. Para ello, se diseñó un sistema defensivo compuesto por cuatro fortalezas del siglo XII. La Torre de Sandiás (del Castro) todavía vigila el valle desde un antiguo asentamiento de la Edad del Hierro, mientras que la Torre de Porqueira (da Forxa) se mantiene como un imponente símbolo de protección en el acceso sur.
En Xinzo, la Torre da Pena, con sus casi 15 metros de altura, servía de vigía hacia las tierras de Monterrei. Por el contrario, la Torre de Celme, situada en Rairiz de Veiga, ostenta una triste singularidad: es la única de las cuatro que no conserva ningún resto visible en la actualidad, sobreviviendo únicamente en la documentación histórica y en la toponimia como testimonio de la antigua jurisdicción que organizaba el territorio.
Patrimonio religioso y etnográfico
La riqueza arquitectónica alcanza su punto álgido en el Mosteiro do Bon Xesús de Trandeiras (Xinzo). Fundado en el siglo XVI por los franciscanos sobre un antiguo eremitorio, este conjunto, hoy en majestuosas ruinas, conserva un claustro renacentista y una iglesia gótica tardía que sobrecogen al visitante.
Cerca de allí, en Rairiz de Veiga, la historia se hace espectáculo cada septiembre en la Romaría da Saínza, donde se recrea desde 1840 la batalla entre moros y cristianos, una de las fiestas más singulares y auténticas de Galicia.
La memoria del trabajo y la cultura se custodia en centros de referencia. El Museo da Limia en Vilar de Santos es un viaje al pasado labrego, al mundo del lino y a los oficios desaparecidos. Por su parte, el Museo Galego do Entroido (MUGAE) en Xinzo de Limia trasciende lo local: es una sede autonómica de primer orden que recoge la riqueza de los carnavales tradicionales de toda Galicia. Entre sus paredes no solo habita la Pantalla, reina del Entroido local, sino trajes y máscaras de toda la geografía gallega, consolidándose como un espacio de investigación y protección de un legado declarado Bien de Interés Cultural.
La fuerza de la tierra: Naturaleza y Patata
A Limia es también un santuario natural. En Rairiz de Veiga se erige A Carballa da Rocha, un ejemplar milenario de roble y Monumento Natural desde 2007 que simboliza la longevidad del valle.
Pero si hay algo que define la fisonomía y la economía de esta tierra es la Patata. Más allá de ser el principal motor financiero de la comarca, el cultivo de la patata es una seña de identidad social. Su importancia es tal que ha configurado el paisaje de la llanura, convirtiendo a Xinzo y su entorno en la despensa de calidad de España, con una producción amparada por la Indicación Geográfica Protegida (IGP) que exporta la excelencia de este suelo a mercados internacionales.
