La Asociación de Empresarios, Ganaderos y Agricultores de A Limia (ADEGAL) ha trasladado este miércoles a las administraciones la situación crítica que atraviesa la comarca de A Limia, solicitando medidas urgentes ante lo que califican como una "crisis sin precedentes". Las persistentes lluvias y el temporal han puesto en riesgo la viabilidad de numerosas explotaciones, provocando unas pérdidas económicas directas que superan los 3.200.000 euros. Desde el colectivo advierten de que la acumulación de agua ha estropeado por completo los cultivos de invierno, afectando gravemente a la economía de una zona cuyo motor principal es el sector primario y que se consolida como la principal productora de cereal de Galicia, base de indicaciones protegidas como el Pan de Cea o el Pan Galego.
El balance de daños es desolador: se estima que el rendimiento de la cosecha de cereal de ciclo largo sufrirá un descenso del 90% respecto a un año normal. De las 8.000 hectáreas que habitualmente se siembran, las adversidades climáticas del otoño solo permitieron plantar 2.000, lo que se traduce en 2 millones de euros en pérdidas solo en este cultivo. A esto se suma el desastre en la colza, donde las inundaciones han inutilizado la viabilidad de las 700 hectáreas implantadas, sumando otros 1,2 millones de euros al agujero económico de las familias. Además, ADEGAL denuncia que el mal drenaje de cunetas, ríos y canales ha agravado el anegamiento de las fincas y causado importantes destrozos en infraestructuras agrarias y pistas tras la concentración parcelaria.
Ante este escenario, ADEGAL exige que la comarca de A Limia sea declarada oficialmente como "Zona afectada por una emergencia". Entre las medidas solicitadas figuran el establecimiento de bonificaciones fiscales (IRPF, IBI e Impuesto de Sociedades), ajustes en las cotizaciones a la Seguridad Social y la actualización de los seguros agrarios, cuyos baremos actuales no reflejan la realidad de los rendimientos en la zona. Asimismo, reclaman el adelanto de las ayudas de la PAC y líneas de apoyo directo para la compra de insumos (abonos y semillas), similares a las habilitadas por la guerra de Ucrania o la sequía, para evitar el abandono de la actividad y facilitar el relevo generacional.
