El Entroido de Xinzo de Limia, el ciclo festivo más largo de España, se prepara para un inicio inédito bajo el estruendo de los motores. Este jueves por la noche, decenas de tractores tomaron posiciones en torno a la plaza Carlos Casares, epicentro de un Petardazo que este sábado marcará el comienzo de cinco semanas de tradición. Sin embargo, este año la fiesta convive con la protesta: en estos mismos momentos, decenas de tractores más se desplazan desde la capital ourensana, donde muchos permanecían aparcados desde finales de diciembre de 2025, con el objetivo previsible de unirse a la movilización y hacerse notar en el corazón de la fiesta limiana.
El trasfondo de esta lucha es el polémico acuerdo con el Mercosur. Aprobado en el Parlamento Europeo con el respaldo de PP y PSOE, y el voto en contra del BNG, el pacto se encuentra actualmente paralizado a la espera de una revisión por parte de la justicia europea. Pero para los agricultores y ganaderos de la comarca, este respiro judicial no es suficiente. El sector percibe el acuerdo como una amenaza directa a su supervivencia y ha decidido intensificar unas acciones de protesta que ahora encuentran en el Entroido un altavoz de resonancia masiva.
Es una encrucijada compleja para la capital limiá. El Entroido es el alma de un pueblo, pero el campo es su sustento. La llegada masiva de tractores desde la ciudad y su presencia en la plaza Carlos Casares convierte la celebración en un acto de reivindicación política y social, recordando que, tras la fiesta, queda una tierra que lucha por su futuro. La justicia europea tiene los papeles sobre la mesa, pero los agricultores han dejado claro que su vigilancia no termina en los tribunales, sino que ocupará cada espacio público necesario para defender la dignidad del sector primario.
